Si hoy muero,
querría perecer entre tus piernas.
Con una sonrisa en cuarto creciente
que mengüe el dolor de tu pérdida.
No creo que exista lugar mejor.
Ni sitio en que me sienta más a gusto.
Si hoy el cielo cae sobre nosotros,
te invito a bailar sobre las estrellas.
Tan solo tienes que seguir
los pasos que te marcan las constelaciones.
Ponte los tacones.
Prometo ayudarte,
lo juro.
Si hoy tuviese que gritar algo,
sería tu nombre.
En mi cabeza suena jodidamente bien,
créeme.
Y quiero compartir esa sensación con el mundo.
Seguro que más de uno sonríe,
como lo hago yo.
Con eso me conformo.
Si hoy olvidase algo,
serían mis inseguridades.
Te pediría que olvidaras
tus braguitas en casa.
Si el día va bien
no vas a necesitarlas.
Te besaría delante de una multitud,
y guiñaría el ojo a los envidiosos.
En el fondo soy un poco cabrón,
¿sabes?
Si hoy tuviese que elegir un lugar,
sería tu cama.
Te besaría hasta que se me cayesen los labios.
Te tocaría hasta que el frío se convirtiese en calor.
Te haría el amor hasta que doliese.
Y juro que no querría ser los muelles en ese momento.
Ni el suelo.
Ni la pared.
Porque en ese momento sería yo.
Y tú.
Y es que parece
que lo único que tengo claro
es que si hoy tuviese que hacer algo,
sería contigo.