sábado, 28 de junio de 2014

V

Busco estrellas 
en un cielo negro como tus pupilas. 
Cazo mariposas 
en estómagos ajenos 
para regalártelas al amanecer. 

Y como mirarte, cuando sé que mi color preferido 
sigue siendo el rojo de tus labios. 
O que mi olor favorito 
es el de tu piel. 
Que tus ojos 
aun son el mejor espejo para mirarse, 
y que tus besos 
tienen ese sabor 
que nunca dejará de gustarme.

Y como odiarte, si me hipnotizas 
con tu mirada minina. 
Si arañas la piel 
hasta tocar un corazón roto 
que dejaste marcado con tu huella. 
Si maúllas con el tono más dulce 
que nunca escucharon mis oídos, 
y muerdes con tus pequeños colmillos 
el secreto de mis labios.

Y como olvidarte, si bailas entre las notas 
de cada canción que escucho. 
Si mi cama no sonríe 
desde que te fuiste 
porque aún sigue de luto, 
esperando tu regreso, 
y los recuerdos 
me comen por dentro, 
dejándome apenas respirar.

sábado, 21 de junio de 2014

IV


Vuelo como hacían los pájaros 
que siempre se posaban en tu espalda. 
Los que cantaban de alegría 
al ver la belleza de tu cuerpo. 

Y ahora. Ahora solo beben de los lagos 
que han formado las lagrimas que salen 
del centro de nuestros corazones. 
Agua salada sabor a sentimientos frustrados. 
A distancia a pesar de tenernos enfrente 
y poder tocarnos con los labios. 

Y ahora. Ahora ya no soy el mismo. 
Y es que cuando tu mundo se parte en pedazos,  
solo queda la posibilidad de romperte con él 
y pegarte de la mejor forma que recuerdas. 
Dándote cuenta de las piezas que han sobrado 
y que no sabes donde colocar. 

Y así uno empieza a sentirse vacío. 

Y que jodida es esa sensación cuando la mano de la que esperabas ayuda 
te ha dado el golpe que te ha hecho caer del todo.
Y que jodido es quererla como si no te hubiese destrozado el alma.
Como si no mezclases cada semana el alcohol
con un pizca de sentimientos por ella.

jueves, 19 de junio de 2014

III.



Cuento las noches que pasamos juntos, 
rasgando las sabanas con besos suicidas 
que acababan saltando por la ventana 
porque allí dentro solo había espacio para dos.

Que fuera hiciese frío no era un problema, 
dentro todo acababa ardiendo con un fuego 
que arropaba tu cuerpo sin tocarlo, 
y que quemaba de la forma más dulce que recuerdo.

Quizás ese fuego hizo que mis cimientos 
acabasen por resentirse. 
O eso me digo cuando veo los escombros 
que no he sido capaz de reconstruir 
y que siguen donde los dejaste.

Y ya no me quedan más labios que besarte. 
Todavía tengo hambre y ya no puedo morder tu cuello. 
No disimules, 
tú también eras un poco caníbal 
cuando nuestras vistas se empañaban 
con el calor del momento 
y parecíamos poseídos por el universo. 
Y entonces nuestro pequeño mundo 
se convertía en nuestro todo, 
y nada importaba tras nuestras murallas.

Y hoy puedo decir que me importaba una mierda si el mundo se caía ahí fuera, 
si el mar se tragaba la tierra y quedábamos rodeados, 
ya que todo lo que necesitaba, 
estaba en esa habitación.

jueves, 5 de junio de 2014

II.


Quizás el problema fue que yo 
entré en coma mientras tú 
estabas en punto y aparte. 
Y no se puede seguir el mismo ritmo 
utilizando distinta ortografía.

Puede que olvidase leer el prospecto 
donde ponía que eres altamente adictiva 
y que la falta de ti produce 
un mono parecido al de las drogas. 
Que te come por dentro.

Quizás debí haber ido viendo que 
tus te quieros se iban desgastando 
con la ropa que nos quitábamos 
y tirábamos al suelo. 
Busca en tu habitación, 
debe estar llena de trozos 
de lo que antes era amor.

También puede que me gustara vivir con una venda sobre los ojos. 
Es fácil cuando vas de la mano de alguien, 
y siempre pensé que todo se siente mejor 
cuando la vista deja de engañarnos. 
Quizás por eso los besos se dan con los ojos cerrados. 
O quizás no, quien sabe.