Vuelo como hacían los pájaros
que siempre se posaban en tu espalda.
Los que cantaban de alegría
al ver la belleza de tu cuerpo.
Y ahora. Ahora solo beben de los lagos
que han formado las lagrimas que salen
del centro de nuestros corazones.
Agua salada sabor a sentimientos frustrados.
A distancia a pesar de tenernos enfrente
y poder tocarnos con los labios.
Y ahora. Ahora ya no soy el mismo.
Y es que cuando tu mundo se parte en pedazos,
solo queda la posibilidad de romperte con él
y pegarte de la mejor forma que recuerdas.
Dándote cuenta de las piezas que han sobrado
y que no sabes donde colocar.
Y así uno empieza a sentirse vacío.
Y que jodida es esa sensación cuando la mano de la que esperabas ayuda
te ha dado el golpe que te ha hecho caer del todo.
Y que jodido es quererla como si no te hubiese destrozado el alma.
Como si no mezclases cada semana el alcohol
con un pizca de sentimientos por ella.
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