domingo, 28 de agosto de 2016

Blanco.


'No te enamores' 
repite mi cabeza cada día.

Y entonces apareces tú, 
la chica de la eterna sonrisa, 
y vuelas por los aires 
cada freno que mi cabeza había preparado 
para no volver a caer. 
Tú, que incluso cuándo lloras, 
mantienes esa sonrisa en tu rostro, 
tiras cada pared que mi corazón había construido 
a causa de fantasmas pasados.

Pero qué es la vida 
sin esa chispa inexplicable 
que salta al ver unos ojos 
que pueden no tener nada especial 
pero que son los ojos que querrías ver despertar cada mañana
una risa que se contagia 
a cada parte de tu cuerpo 
y que sale desfilando 
de la sonrisa más bonita que recuerdas haber visto nunca, 
una caricia que desearías 
que te arropase por la noche 
y que te hace sentir de nuevo vivo, feliz, en éxtasis.

Y caes, 
y volverías a caer mil veces 
con tal de sentir que el aire vuelve a entrar directo al pulmón, 
que las alas que un día te cortaron 
florecen otra vez de tu espalda 
y vuelves a estar preparado 
para echar a volar.