'No te enamores'
repite mi cabeza cada día.
Y entonces apareces tú,
la chica de la eterna sonrisa,
y vuelas por los aires
cada freno que mi cabeza había preparado
para no volver a caer.
Tú, que incluso cuándo lloras,
mantienes esa sonrisa en tu rostro,
tiras cada pared que mi corazón había construido
a causa de fantasmas pasados.
Pero qué es la vida
sin esa chispa inexplicable
que salta al ver unos ojos
que pueden no tener nada especial
pero que son los ojos que querrías ver despertar cada mañana,
una risa que se contagia
a cada parte de tu cuerpo
y que sale desfilando
de la sonrisa más bonita que recuerdas haber visto nunca,
una caricia que desearías
que te arropase por la noche
y que te hace sentir de nuevo vivo, feliz, en éxtasis.
Y caes,
y volverías a caer mil veces
con tal de sentir que el aire vuelve a entrar directo al pulmón,
que las alas que un día te cortaron
florecen otra vez de tu espalda
y vuelves a estar preparado
para echar a volar.