viernes, 22 de mayo de 2015
XIV
Y susurro en tu oído
que amo tu forma
de destruir mi universo,
porque a veces
el caos, tu caos,
es la mayor belleza
que puedo echarme
sobre los hombros,
como la capa de estrellas
que me regalabas
cuando el cielo estaba oscuro
y necesitaba un poco de tu luz.
Y me zambullo en ese punto de tu cuello
que tanto te gusta que te bese
y que hace que tu piel
me pida a gritos que te folle,
que encienda la galaxia entre tus piernas
y ordene tus constelaciones con la lengua,
hasta que el mismísimo Big Bang
salga a gritos por tu boca.
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